Todos Santos, el barrio más antiguo de Cuenca
Todos Santos, el barrio más antiguo de Cuenca

Por allí entraron los primeros españoles que llegaron a la ciudad, entre ellos Sebastián de Benalcázar.

En Todos Santos, el barrio más antiguo de la ciudad, convergen las evidencias del asentamiento cañari, inca y español, y guarda en sus memorias los registros de las primeras panaderías de la ciudad. Por eso es considerado un relicario, uno de los lugares más emblemáticos de la urbe.

Todos Santos es el origen mismo de la Cuenca urbana, uno de los lugares, junto a la calle Santa Ana, en torno al cual empezó a erigirse el Centro Histórico y la vida civil.
Sus calles estrechas y adoquinadas son flanqueadas por edificaciones de las más antiguas de la ciudad, pues algunas datan del siglo XVIII, refiere el historiador Juan Cordero, cronista vitalicio de Cuenca. “Es posible que Todos Santos preceda a la misma fundación de Cuenca (…) El barrio tiene la arquitectura civil más antigua, es uno de los pocos que conserva casas del siglo XVIII”. refiere.
Cuando los españoles tocaron por primera vez tierras cuencanas, lo hicieron en lo que hoy es Todos Santos. Ellos, comenta Cordero, se dieron cuenta de que la zona era bastante rica y que tenía fama de producir oro, “mucho oro”, así que todo ese espacio fue asignado al conquistador Rodrigo Nuñez de Bonilla, quien se asentó allí y aprovechó, refiere Cordero, lo que quedaba de los incas para beneficio de la zona. “Nuñez de Bonilla, por ejemplo, aprovechó grandes sillares de la antigua ciudad de Tomebamba y con ellos hizo los primeros molinos de trigo que preceden a la fundación de Cuenca en 1557”, cuenta Cordero.

Casas
Los molinos levantados allí explican porque este es el barrio de las panaderías. El lugar era uno de los centros de concurrencia, refiere el historiador, dado que los habitantes iban a moler el trigo y a comprar harina y pan. Allí también se ubicaron las primeras tenerías para curtir los cueros de los animales que traían los españoles, sobre todo de las reces, para lo cual se ayudaban con las aguas del río Tomebamba.
Algunas de estas prácticas se convirtieron en tradiciones que perviven y hasta hoy forman parte de la cultura de la ciudad. Una de las más evidentes son las panaderías, negocios que han pasado de generación en generación hasta mantenerse vigentes con fuerza.


La panadería de Ruth Condo y Manolo Gutiérrez es una de ellas. “La Panadería Manolito nació aquí, en Todos Santos”, cuenta la pareja con orgullo en tanto subraya que el pan que hacen “es único”.
La panadería tiene décadas de existencia, pues Condo la heredó de su padre, Teodoro, a quien ella califica de “un gran panificador” que le enseñó el oficio cuando era pequeña.
Wilson Sánchez trabaja en otra de las panaderías tradicionales en Todos Santos, donde se vende el clásico pan hecho en horno de leña. Él, que está allí desde hace una década, dice que la tradición es tan marcada que personas de diferentes lugares de la ciudad van al barrio solo para llevar el pan caliente. Los migrantes que vienen de visita también pasan a comprarlo para llevar a Estados Unidos y otros países. (ARO) (I)


El tráfico y la droga, los problemas del barrio

A juicio de los habitantes del barrio Todos Santos, las mayores preocupaciones son el intenso tráfico que hay en la Calle Larga, frente a la iglesia, y la venta de droga que, aseguran, se da en algunas esquinas especialmente en las noches de los fines de semana.

El tráfico en horas pico, los bares y las discotecas convierten a la zona en un espacio ruidoso y caótico los jueves, viernes y sábados, lo que incluso impide conciliar el sueño, refieren los vecinos que viven en la Calle Larga y Mariano Cueva.

Pero la mayor inquietud es la venta de droga. Como el barrio tiene una gran afluencia de turistas y es uno de los centros del entretenimiento y de la bohemia de la ciudad, el microtráfico pulula por el sector en busca de compradores, algo que se ha intensificado sobre todo en los últimos años.

Estos aspectos, dicen los vecinos, han sido los detonantes para que muchas familias que vivieron allí durante décadas decidan moverse hacia otras zonas.

Los habitantes coinciden en que el barrio es “hermoso” de día, pero “difícil de noche”. 

VIAhttp://www.eltiempo.com.ec
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