El valeroso Soldado y Héroe del Cenepa,

ANGEL OLIVO RIVERA, nació en Gualaquiza,

Hijo de Padres abnegados y eficientes productores en el campo agropecuario.

Desde muy niño se destacó como intrépido y audaz. Curso sus primeros estudios en la Escuela Fisco-misional “Pedro de Vergara”, demostrando siempre avidez por el conocimiento, pero el mismo tiempo inquietud y alegría como la mayoría de los niños de su edad.

Le gustaba encabezar las traviesas correrías que organizaba espontáneamente en busca de aventura por los alrededores selváticos de la ciudad, y, muy en especial por las aurillas de los ríos adyacentes al centro urbano como el río Gualaquiza, el Churuyaco, el Yumaza, el Salado o el San Francisco.

No encontraba más satisfacción y alegría junto a sus compañeros que el conseguir atrapar algún pez escurridizo de los que abundaban en esas aguas, ya sea este plateado, bagre o alguna milenaria raspa. Loa años de su juventud lo repartió entre el estudio y el trabajo arduo en la propiedad de su Padre, pues, este creía conveniente inculcar a sus hijos el amor al trabajo constante y esforzado tanto en la agricultura como en la ganadería ,

El conocía a cabalidad la generosidad de las tierras gualquicenses y tenía la firme convicción de que algún día este cantón llegaría a ser un principal centro de abasto, no sólo de carne, de leche y sus derivados sino de productos agrícolas para la región austral de la Sierra y la Costa.

El joven Ángel Rivera, forjado en el trabajo y la disciplina, ingresa a las fuerzas armadas en calidad de conscripto en el año de 1994 para cumplir con la obligación cívica. Su desempeño en los exigentes menesteres de la formación e instrucción militar, siempre fue óptimo y se le recuerda como un joven ágil e intrépido, atento a las instrucciones de sus superiores y suficientemente capacitado para poner en práctica lo que iba aprendiendo.

Cuando concluyó el servicio militar solía acompañar a su Padre en los trabajos correspondientes a las propiedades de su Padre y se notaba en él gran predisposición para asumir las responsabilidades más  estrictas. El optimismo y una visión esperanzadora del futuro latía en su interior, pero las circunstancias geopolíticas del año 1995 habrían de dar un inesperado viraje en la existencia de Ángel Rivera. Habiéndose iniciado en el año 1995, las Fuerzas Armadas Peruanas, impulsadas por la cúpula Militar y por el Presidente del Perú, el tristemente Alberto Fujimori, habían dado otro zarpazo al suelo ecuatoriano en la Región del Cenepa y era urgente hacer frente a la escalada militar enemiga, por lo cual el  Ejército Ecuatoriano se organizó rápidamente por tierra y aire, e hizo un llamado a todos los reservistas a fin de enviarlos al área del conflicto,

El experimentado Ángel Rivera se presento en el Fuerte Militar Gualaquiza y poco tiempo después ya estaba en el frente de la Batalla. Allí conoce la cruda realidad de la guerra, pues, se trata de sobrevivir a toda costa pero sin amilanarse ante el enemigo  y teniendo presente constantemente la frase célebre del entonces Presidente de la República y Comandante de las Fuerzas Armadas Sixto Duran Ballén, “NI UN PASO ATRAS”.

Profundamente convencido, lleno de coraje y vitalidad, el soldado de la Patria, incursiona por las peligrosas áreas del conflicto. Tiene la certeza de que en cualquier momento el enemigo se hará presente y se entablará una encarnizada lucha a sangre y fuego en la que existen escasas posibilidades de escapar con vida. Y es justamente en una de esas incursiones cuando el joven Soldado Ángel Rivera cae abatido por el ataque peruano, para dolor de sus familiares y amigos, pero para GLORIA DE GUALAQUIZA y la Patria entera el 28 de Enero de 1995. – See more at: https://www.gualaquiza.com/foro/2-heroes-de-gualaquiza/3-soldado-angel-rivera.html#sthash.3JH49cGt.dpuf

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