No es título de una serie televisiva, ni tampoco de una novela, no es película que aspire a ganar un Oscar o un libro que busque un Nobel, basados en argumentos de ficción que hace volar la imaginación creando seres omnipotentes, prefabricados por la tecnología, por el marketing o nada más, pero en la vida real en el mayor de los casos no existen.
La presente narración tiene veracidad, lo sentí, lo viví, en mi última visita a mi país tuve la oportunidad de conocer parte de nuestra exuberante Amazonía, fue exactamente a Chigüinda parroquia del Cantón Gualaquiza en la provincia de Morona Santiago.

Llegué a la hermosa Cuenca, disfruté de la Atenas del Ecuador, de su Folclor y su gastronomía, admirando su fluido comercio, sus modernas y antiguas construcciones, mucho más cuando coincidió con las fiestas nacionales del 3 de noviembre en donde se conmemora su Independencia, el propósito era ir al Oriente tomar un autocar de una empresa que lleva el nombre de Cenepa, tierra adentro pasando por las hermosas poblaciones de Gualaceo, Chordeleg, el Sigsig, de quienes escribiré en lo posterior, subir hasta lo más alto de una cordillera llamada Matanga, desde ahí observar un paisaje que se confunde con lo infinito, entre lo azul de sus montañas, entre los cristalino de sus ríos y cascadas, tener al frente la Mítica Cordillera del Cóndor y apreciar lo que defendieron nuestros soldados en las gestas de Paquisha y del Cenepa.

Llegar a Chigüinda es estar en un pueblo hermoso, una villa, que contrasta a nuestra imaginación, es todo prosperidad, contrariando a lo que se vivía hace cuatro décadas, sencillamente este pueblo no existía para nadie, fue la construcción de la carretera más cercana para ingresar a la frontera lo que cambió la situación, es un paso directo entre las poblaciones de Yanzatza, El Pangui, Gualaquiza, San Juan Bosco hacia la ciudad de Cuenca, hoy su carretera esta asfaltada, pues por ella frecuentan los grandes vehículos y maquinarias que van rumbo a la gran minería, su ubicación estratégica en medio del trayecto ha hecho de que Chigüinda hoy sea lugar propicio en donde mucha gente a puesto sus negocios.

Como en todo lugar van a la historia, por sus referentes, sus leyendas, sus tradiciones y ofrecen rebosantes lo que a mano disponen, en Chigüinda hay cosas grandes que relacionan con la historia nacional en hechos que para la mayoría son desconocidos, el expresidente Luis Cordero encontró refugio en este lugar cuando fue perseguido por Alfaro en el famoso caso de la venta de la bandera, nuestro Doctor de Ecuatorianidades Pío Jaramillo Alvarado, encontró en este lugar el sitio propio para hacer investigación sobre datos históricos de pueblos y nacionalidades ancestrales, por aquí pasó una maratón llevando el agua del río Cenepa para entregárselo al expresidente Velasco Ibarra en el Estadio Olímpico de Quito, al ser descubierto al río Cenepa hecho abajo al protocolo de Río de Janeiro, pero de lo que más se ufanan es de su ídolo de su máximo representante de su referente que ha logrado tener características de héroe popular, un niño que salió a la gran ciudad con el sueño de hacerse un gran artista para hablar de su tierra en todos los medios que pudiera, cansado de que era ignorado a su humilde poblado, grabar canciones para su tierra y que suenen en las radios, escribir en páginas de diarios y libros y volver una vez haber cumplido su propósito, claro que lo logró, pero lo más importante es que nunca perdió esa sencillez y que sigue siendo el mismo habitante de ese pueblo rodeado de montañas, ríos y cascadas, él es Servio Rodríguez, es admirable el cariño que le profesa el respeto que le tienen, a su llegada de que ni siquiera es anunciada se pasa la voz de casa en casa para recibirlo con todas las atenciones al héroe de pueblo, el mismo que cuando la patria estuvo en guerra bajó a animar al pueblo y los soldados que defendían la heredad a través de sus mensajes y canciones. (O).

FuenteJudith Aguirre
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