Como todo el mundo sabe, el concepto Brangelina, vigente a lo largo de 12 años, ha saltado por los aires. El divorcio de los Pitt amenaza con desbancar al de los Depp en número de titulares, ya que, en este caso, está en juego la custodia de seis inocentes criaturas. Angelina Jolie quiere la custodia, y ya ha desatado la guerra mediática acusando a su todavía marido de maltrato infantil.

Angelina Jolie se ha puesto en manos de la abogada Laura Wasser para defender su causa. El detalle es importante ya que Wasser no sólo la defendió cuando se divorció de Billy Bob Thornton, sino que fue la que consiguió que el divorcio de los Depp quedara en siete millones de dólares que ni siquiera pasaron por las manos de Amber Heard, ya que fueron directamente a la beneficencia, con las consiguientes ventajas fiscales para el actor (a pesar de las toneladas de pruebas que pesaban contra él). En cualquier caso, a nadie, salvo a los interesados, le importa eso ya, pues el archivado divorcio de los Depp ha quedado totalmente desbancado por el de los Pitt.

Hay que decir que llama la atención que Brad Pitt y Johnny Depp sean muy precisamente del mismo año, en 1963, porque el retrato a carboncillo que la prensa sensacionalista está redibujando de Brad Pitt empieza a parecerse mucho al de Johnny Depp. Se habla de alcohol, se habla de drogas, del ocaso de una generación, y ahora hasta de violencia, tanto física como psicológica, contra sus propios hijos, o al menos uno de ellos. Según fuentes tan ‘creíbles’ como TMZ o People, el incidente pudo producirse el pasado miércoles a bordo del jet privado de la familia, donde un Pitt pasado de vueltas habría perdido los papeles, y agredido física y verbalmente a uno de sus hijos (antes de intentar subirse a un camión de gasolina). Según las mismas fuentes, el caso habría pasado de la LAPD al FBI, que es el departamento que tiene jurisdicción en el espacio aéreo. Los medios americanos dan a entender que el bochornoso incidente podría haber sido el desencadenante del proceso de divorcio, que se cursó el pasado lunes 19 de septiembre (fecha a retener) por ‘diferencias irreconciliables’. La gota que colmó el vaso.

Una fuente cercana al actor (el clásico ‘insider’) ha declarado a TMZ que este se toma las acusaciones muy en serio, además de negarlas con total rotundidad. Por el bien de los niños, se espera que el asunto se zanje lo más rápidamente posible, aunque que la tormenta mediática nunca es buen augurio en ese sentido. Ya se ha visto cuanto ha pesado, o intentado pesar, en el caso Depp. Se supone que en el de los Pitt todo irá más rápido, y que muy pronto sólo nos quedará recordar que todo empezó con una película, ‘Sr. y Sra. Smith’ (Doug Liman, 2005) y ha terminado con otra, después de que ‘Frente al mar’ (Angelina Jolie, 2015), radiografía de la disolución de una pareja encarnada, de nuevo, por ellos mismos, nos empiece a parecer mucho más autobiográfica de lo que ninguno de los dos estaba dispuesto a reconocer. A tenor del caso Depp, está claro que Angelina tiene todas las de ganar. Al actor le conviene bajar la cabeza cuanto antes si quiere evitar que su imagen se deteriore tanto como la de Johnny Depp.

VIAFotogramas.es
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